viernes, 20 de enero de 2017

YO ERA UN TONTO...

Para haceros sonreír un rato ahora que estáis tan relajados tras las vacaciones, comparto un poema vanguardista de Alberti incluido en su libro Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. Son poemas que tributa al cine cómico mudo de Chaplin y Lloyd.

Y os paso un reciente vídeo-arte realizado por un grupo de entusiastas del poeta portuense.

"Buster Keaton busca por el bosque a su novia,
 que es una verdadera vaca"

1, 2, 3 y 4.
En estas cuatro huellas no caben mis zapatos.
Si en estas cuatro huellas no caben mis zapatos,
¿de quién son estas cuatro huellas?
¿De un tiburón,
de un elefante recién nacido o de un pato?
¿De una pulga o de una codorniz?


(Pi, pi, pi.)


¡Georginaaaaaaaaaa!
¿Dónde estás?
¡Que no te oigo, Georgina!
¿Qué pensarán de mi los bigotes de tu papa?


(Papaaaaaaaa.)


¡Georginaaaaaaaaaaa!
¿Estás o no estás?


Abeto, ¿dónde está?
Alisio, ¿dónde está?
Pinsapo, ¿dónde está?


¿Georgina pasó por aquí?


(Pi, pi, pi, pi)


Ha pasado a la una comiendo yervas.
Cucú,
el cuervo la iba engañando con una flor de reseda.
Cuacuá,
la lechuza, con una rata muerta.


¡Señores, perdonadme, pero me urge llorar!
(Guá, guá, guá.)


¡Georgina!
Ahora que te faltaba un solo cuerno
para doctorarte en la verdaderamente útil carrera de ciclista
y adquirir una gorra de cartero.


(Cri, cri, cri, cri.)


Hasta los grillos se apiadan de mí
y me acompaña en mi dolor la garrapata.
Compadécete del smokin que te busca y te llora entre los aguaceros
y del sombrero hongo que tiernamente
te presiente de mata en mata.


¡Georginaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!


(Maaaaaa).


¿Eres una dulce niña o una verdadera vaca?
Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca.
Una dulce niña.
Una verdadera vaca.
Una niña.
Una vaca.

¿Una niña o una vaca?
O ¿una niña y una vaca?


Yo nunca supe nada.


                           Adiós, Georgina.
                                                                      (¡Pum!)





Guión, realización, reparto y postproducción:
Raquel de Castro Muñoz
Gilberto Moya Perona
Faruk Aksel

Special thanks to:
Friendly people and their dogs at Huécar, Cuenca, Spain.
Elena Moya, the philosopher.
Santa Ana Market, Cuenca, Spain.

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